30/9/20

Pax Porfi, Pax Rena y Pax Pamir

Estaba pensando sobre que escribir y me ha surgido esto. En más de una ocasión he tenido discusión, de buenas maneras, sobre estos tres juegos, sobre cuál te gusta más, sobre si este es un pepino, sobre si... así que, en lugar de decir lo mismo una y otra vez, he preferido dejar por escrito mi opinión sobre los tres juegos y por qué prefiero uno sobre otro.

 Voy a empezar diciendo que sí, que me gustan los tres, que me han ido gustando uno sobre otro y que, a día de hoy tengo una preferencia clara de cuál es el que más me gusta, cual es que quiero jugar y cuál es el que se ha quedado en mi colección.

 Todos ellos son juegos de la seria Pax, con su mercado de cartas, con su construcción de tableau y con mucha interacción en el tablero y con las cartas que se van creando en nuestro tablero personal. Eso sí, dos de ellos tienen un diseñador, y otro tiene otro diferente.

También tienen los tres en común que, para puntuar, es necesario una carta en concreto que está en el mercado y que es necesario comprarla cuando sale, pero con diferentes características en cada uno de ellos.

 


Empecemos con Pax Porfiriana, juego sobre la dictadura de Porfirio Díaz en Méjico, en el que vamos a ir haciéndonos con cartas de un mercado y bajándolas a nuestro tablero personal para, una vez que están ahí, ir usando sus acciones para conseguir nuestro objetivo y fastidiar a los rivales.

En este la victoria se consigue con puntos de diferentes lealtades, una vez que sale la carta al mercado y esta se activa (ya sea comprándola o porque se vaya al descarte) se comprueba quien tiene más puntos de ese tipo en concreto (no voy a entrar a definir los tipos ni las características especiales de la puntuación).

Voy a decir que el juego me gusta, o me gusto, porque ya no está en mi colección. Me gusta cómo funciona el mercado y toda la interacción que tiene en el tablero, pero voy a poner en el lado negativo, primero con la boca pequeña y luego con ella más grande, que las cartas tienen exceso de información y que lo que menos me gusta es que las puntuaciones tienen que ser por una cosa en un momento en concreto, por ejemplo... quien tiene más puntos de lealtad cuando se activa la carta de puntuación en concreto. Si, ya sé que esto también tiene su encanto, pero no me convence que haya que puntuar por una cosa cuando salga una carta en concreto de un mazo de cartas grande.


 Luego nos venimos al Pax Renaissance, aquí ya somos banqueros intentando sacar el mayor beneficio en la época del Renacimiento. Conserva la mecánica del mercado y la forma de puntuación, más o menos, pero ya cambia el desarrollo.

En cuanto entre con este juego me deshice del Pax Porfiriana, principalmente porque creo que mejora la forma de puntuación. Aquí ya no dependemos de que salga una carta en concreto, sino que las cartas de puntuación dejan al jugador que la activa elegir qué forma de puntuar se activa, quedando activa para el resto de la partida. Ya te deja más libertad a la hora de preparar estrategias y de perseguir tu objetivo. Y, por supuesto con mucha interacción.

Me gusta el juego, sí, me gusta, me gustan los diferentes tipos de batallas, como se interactúa y como se va desarrollando todo. Pero, en el lado negativo voy a poner solo dos cosas (las Living Rules del señor Eklund ya las dejamos para otro día) y es la posibilidad de que se dé un entreturno largo (cuando eliges activas uno de los lados de tu tablero, activas todas las cartas en ese lado... y eso pueden ser muchas acciones) y la complejidad de las reglas.

Vale, si, cuando juegas varias veces esto desaparece... pero como pases tiempo sin jugar ya te veo estudiándote ese infierno de manual, después de tres partidas todavía estas consultando como funciona una u otra guerra, por mucho que todas ellas tengan sentido.


 Y llegamos al Pax Pamir, que es el juego de un diseñador diferente a los anteriores. Aquí nos encontramos ante The Great Game (la pelea anglo-rusa por el control de Afganistán) y nos vamos a tener que meter en el papel de señores afganos buscando su mayor interés según qué lealtades.

Voy a ir directamente a que es lo que hace que este sea el juego que se ha quedado en mi colección, y convirtiéndose en uno de mis favoritos.

Principalmente porque las reglas son mucho más sencillas, pero no perdiendo nada de profundidad en ningún momento. Al final de la primera partida ya estás pensando en cómo ganar, y no necesitas de tres partidas más para interiorizar las reglas. Es decir, reglas más sencillas, misma o mayor dureza en el tablero.

Adicionalmente tiene que los turnos son más fluidos, ya que también puedes activar cartas de tu tablero personal, pero solo vas a poder ejecutar dos acciones, no vas a ejecutar una ristra de cartas enorme. Y el tema de los cambios de lealtad, que es una mecánica que me encanta

 Y así llegamos a la conclusión, si es que no ha quedado clara. A día de escribir esto tengo a mis espaldas unas cinco partidas al Pax Porfiriana, unas veinte partidas al Pax Renaissance y unas 13 partidas al Pax Pamir:

.- Empezamos con el Pax Porfiriana: me gusta

.- Pasamos al Pax Renaissance: mejora, para mí, el tema de la puntuación

.- Y terminamos con el Pax Pamir: simplifica las reglas sin perder dureza en ningún momento y le mete el toque de la lealtad.

 

P.S. no tengo intención de ir a por los siguientes Pax que han salido, digamos que Eklund no está en mis diseñadores favoritos, pero no me negare a jugarlos si me los ponen en la mesa

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